
Los Detonadores de las Fiestas
El estrés y la depresión pueden arruinar tus vacaciones y dañar tu salud. Ser realista, planear con antelación y buscar apoyos puede ayudarte a alejar el estrés y la depresión. Las vacaciones familiares, que empiezan en América el Día de Acción de gracias, y para nosotros terminan el Día de Reyes, suelen traer invitados no deseados: el estrés y la depresión. No es difícil de creer, ya que en el esfuerzo de conseguir las vacaciones perfectas, puedes tener que enfrentarte a una mareante selección de trabajos: fiestas, ir de compras, cocinar, limpiar y entretener… por nombrar a unos pocos. No dejamos mucho espacio para la paz y el disfrute. De hecho, con algunos consejos prácticos, puedes minimizar el estrés y la depresión que suelen acompañar las vacaciones. Incluso podrías acabar disfrutando las vacaciones más de lo que creías.
Si consigues identificar estas "bombas" festivas, podrás desactivarlas antes de que originen una crisis
- Relaciones: pueden causar muchos jaleos, conflictos y estrés en cualquier momento, pero las tensiones alcanzan su punto más alto durante las vacaciones. Los malentendidos y conflictos familiares se pueden intensificar si tenéis que estar juntos durante varios días. Por otro lado, tener que enfrentarte a las vacaciones sin alguien que te importe puede ser duro, y sentirte solo y triste..
- Finanzas: con los gastos añadidos invertidos en regalos, viajes, comida y entretenimiento, las vacaciones pueden poner presión en tu presupuesto, y en tu tranquilidad de espíritu. Sin mencionar, que si gastas más de lo que debes, puedes tener problemas financieros durante el resto del año.
- Esfuerzo físico: incluso los más entusiastas de las vacaciones pensarán que el esfuerzo extra necesario para realizar todas las comprar y ver a tus amigos, puede dejarte sin energía. El agotamiento incrementa tu estrés, creando un círculo vicioso. Hacer ejercicio y dormir, buenos antídotos para el estrés y la fatiga, se quedarán en el asiento de atrás, dejando sitio para todas las tareas y recados. Pero rematar todo, al quemar la mecha por ambos lados, tendrás más posibilidades de sufrir resfriados y otros problemas físicos.
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Consejos para prevenir el estrés y la depresión de las vacaciones
Reconoce tus sentimientos: si unos de tus seres queridos ha fallecido recientemente, o no puedes estar cerca de las personas que quieres, tienes que darte cuenta que es normal sentirte triste y herido. Es normal tomar un poco de tiempo para llorar o expresar tus sentimientos. No puedes forzarte a ser feliz por estar en vacaciones.
Busca ayuda: si te siente solo o abandonado, busca eventos sociales, comunitarios o religiosos, donde encontraran apoyo y compañía. Hacer trabajo voluntario para ayudar a otros también es una buena manera de mejorar tu estado de ánimo y aumentar tu círculo de amistades.
Se realista: las vacaciones no tienen por que ser perfectas, o como las del año pasado. A medida que las familias cambian y crecen, las tradiciones y rituales también suelen cambiar. Selecciona una cuantas para repetir, y se abierto a introducir nuevas. Por ejemplo, si tus hijos ya tienen familias propias y no pueden venir a casa, hay otras maneras de celebrar las vacaciones juntos, como compartir fotos, emails, o videos.
Deja las diferencias a un lado: intenta aceptar a tus familiares y amigos como son, incluso si no alcanzan todas tus expectativas. Deja las diferencias y discusiones para un momento más adecuado. Sé más comprensivo si los demás se estresan o enfadan cuando las cosas van mal. Puede que estén sintiendo el estrés festivo, o que estén deprimidos.
No te salgas de tu presupuesto: antes de empezar a hacer regalos, y comprar toda la comida para las fiestas, debes decidir cuánto dinero quieres gastar, y no te salgas de esa cantidad. La felicidad no se compra con una montaña de regalos. Intenta estas alternativas: dona dinero o ayuda a una obra social en nombre de otros, haz regalos hechos por ti mismo, o intercambia regalos.
Planifica: reserva unos cuantos días para las compras, para cocinar, para visitar amigos y para otras actividades. Planea tus menús, y compra los ingredientes que necesites, con lo que evitarás compras de última hora, buscando ingredientes que has olvidado comprar. Asegúrate que tienes ayuda en las preparaciones y en la limpieza posterior.
Aprende a decir que no: si accedes a algo que no debes, te producirá resentimiento y agobio. Tus amigos y colegas entenderán que no puedas participar en todos los proyectos o actividades. Si no puedes decir que no, cuando tu jefe te pida trabajar horas extra, intenta eliminar algo de tu agenda, para compensar el tiempo perdido.
No dejes los hábitos saludables: las vacaciones no son una época del “todo vale”. Permitirte todos los caprichos sólo sirve para aumentar tu estrés y tus sentimientos de culpa. Toma una comida saludable antes de las celebraciones, por lo que no te excederás con los dulces, la comida y las bebidas. Asegúrate que duermes lo suficiente y que haces ejercicio.
Date un respiro: reserva tiempo para ti mismo. Si pasas 15 minutos solo, sin distracciones, te refrescará lo suficiente para que te enfrentes a toda la actividad vacacional. Date un paseo nocturno y mira a las estrellas. Escucha música relajante. Encuentra algo que reduzca el estrés, y que te aclaré los pensamientos, pausando tu respiración y restaurando tu calma interior.
Si lo necesitas, busca ayuda de un profesional: si, a pesar de todo tu esfuerzo, puedes encontrarte triste y sufriendo ansiedad, lleno de problemas físicos, con insomnio, irritable, no ves solución a los problemas, y no te crees capaz de llevar a cabo tareas rutinarias. Si estos problemas persisten, debes hablar con un médico o un terapeuta.
No dejes que las vacaciones sean algo que te da miedo o que puedes llegar a odiar. Debes tomar medidas para prevenir el estrés y la depresión, que pueden atacarte durante las vacaciones. Con un poco de planificación y pensando de forma positiva, puedes descubrir que las vacaciones te gustan más de lo que pensabas.
