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Un nuevo trastorno alimentario: el desorden "binge-eating"

El trastorno “binge-eating” es el desorden alimentario más común, afectando a casi el 3 por ciento de los adultos en los Estados Unidos. Personas de cualquier edad pueden sufrir este trastorno, pero es más frecuente en los adultos mayores, de 46 a 55 aňos. También es más común en las mujeres que en los hombres: habiendo una proporción de tres mujeres por cada dos hombres. Aunque la mayoría de las personas obesas no padecen el trastorno “binge-eating”, las personas con este problema suelen ser gordos u obesos. Este trastorno es más común en personas que están severamente obesos, pero las personas con un peso normal también pueden tener el trastorno.




Casi todos hemos comido en exceso en alguna ocasión, y a veces tenemos la sensación de que hemos comido más de la cuenta. Comer demasiado no significa necesariamente que se padezca el trastorno del comedor compulsivo. Los expertos coinciden en que las personas que sufren el problema de comer compulsivamente, tras comer una cantidad inusualmente grande, suelen sentir que no tienen el control de su alimentación. Las personas con trastorno “binge-eating” también pueden: comer mucho más rápido de lo normal durante los atracones; comer hasta que se sienten excesivamente llenos; comer grandes cantidades de comida, aunque no estén realmente hambrientos; comen solos, ya que se avergüenzan de la cantidad de comida que comen; y se sienten a disgusto, deprimidos o culpables después de atiborrarse.
Comer compulsivamente también se produce en el trastorno de la bulimia nerviosa. Las personas con este desorden sin embargo, suelen purgar, ayunar, o hacer ejercicio excesivo, después de los atracones de comida. Purgar significa vomitar o utilizar una gran cantidad de diuréticos o laxantes para evitar subir de peso. El ayuno significa no comer por lo menos en 24 horas. El ejercicio extenuante, en este caso, significa hacer ejercicio durante más de una hora

 

 

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Síntomas que se desarrollan

Este desorden alimenticio se caracteriza por la repetición de episodios de atiborramiento de comida, en los que la persona sufre una pérdida de control sobre el consumo de alimentos. A diferencia de la bulimia, los episodios de “binge-eating” no son seguidos por actos de purga, ejercicio excesivo o ayuno. Como resultado, la gente que sufre este desorden suele padecer sobrepeso, o ser obesos. También experimentan culpa, vergüenza y/o ansiedad por atiborrarse de comida, lo que hace que aumenten sus atracones.
La gente obesa que padece el desorden “binge-eating” suele tener problemas psicológicos que coexisten, como ansiedad, depresión, y desórdenes de la personalidad. Además, existen muchos estudios que documentan la relación entre la obesidad y las enfermedades cardiovasculares e hipertensión.

 

Componentes que hay que tener en cuenta

Nadie sabe con seguridad la causa del trastorno “binge-eating”. La mitad de los que lo sufren están deprimidos o han pasado por una depresión. No se sabe si la depresión causa este trastorno, o es este trastorno el que causa la depresión. Tampoco está claro si existe una relación entre las dietas y la ingesta compulsiva, aunque algunas personas comen compulsivamente al terminar una dieta. En estos casos, las dietas consisten en saltarse comidas, no comer lo suficiente cada día, o evitar ciertos tipos de alimentos. Estas son formas poco saludables para tratar de cambiar la forma del cuerpo y el peso. Los estudios creen que las personas con el trastorno “binge-eating” tienen problemas para manejar algunas de sus emociones. Muchas personas que son comedores compulsivos, creen que estar enojado, triste, aburrido, preocupado o nervioso, pueden causar los atracones de comida. Ciertas conductas y problemas emocionales son más comunes en personas con este trastorno, como el consumo excesivo de alcohol; actuar con rapidez sin pensar (conducta impulsiva); no sentir control de sí mismos; no sentirse parte de sus comunidades;  y hablar de sus sentimientos sin darse cuenta. Los investigadores están estudiando cómo las sustancias químicas del cerebro y el metabolismo (la forma en que el cuerpo utiliza las calorías) afectan al trastorno “binge-eating”. Otra investigación sugiere que los genes pueden influir en estos episodios de atiborramiento, ya que el trastorno a menudo ocurre en varios miembros de una misma familia. Esta investigación se encuentra todavía en las primeras etapas.

Terapias Alternativas





Las personas con trastorno “binge-eating” deben recibir ayuda de un profesional sanitario, como un psiquiatra, un psicólogo o un trabajador social clínico. Hay varias formas diferentes de tratar este trastorno. La terapia cognitivo-conductual enseña a las personas a realizar un seguimiento de su alimentación y a cambiar los hábitos alimenticios poco saludables. Se les enseña cómo cambiar su forma de actuar en situaciones difíciles. También se les ayuda a sentirse mejor sobre su figura y peso corporal. La psicoterapia interpersonal ayuda a las personas a examinar sus relaciones con amigos y familia, y a hacer cambios en las áreas problemáticas. La terapia farmacológica, con el uso de antidepresivos, puede ser útil para algunas personas. Los investigadores todavía están tratando de encontrar un tratamiento que sea más efectivo para controlar los trastornos alimentarios compulsivos. La combinación de drogas y la terapia conductual ha dado resultados prometedores para el tratamiento de personas con sobrepeso, y obesos con trastorno “binge-eating”. La terapia farmacológica ha demostrado tener beneficios sobre el control de peso, mientras que se ha demostrado que la terapia de comportamiento mejora los componentes psicológicos que conducen a los atracones. Otras terapias en pruebas son: la terapia conductual dialéctica, que ayuda a las personas a regular sus emociones; la terapia farmacológica, con el medicamento topiramato, que previene los ataques epilépticos; la cirugía para bajar de peso (cirugía bariátrica), el ejercicio utilizado solo o en combinación con la terapia cognitivo-conductual; y la autoayuda. Los libros, videos, y grupos de autoayuda han ayudado a algunas personas a controlar sus atracones de comida.


La mente...

 

"Si usted piensa que está padeciendo el trastorno “binge-eating”, es importante que sepa que no está solo. La mayoría de las personas que sufren de este trastorno lo ha intentado, pero no ha conseguido controlarlo por sí mismas. Es posible que desee obtener ayuda profesional. Hable con su médico acerca del tipo de ayuda que puede ser mejor para usted. La buena noticia es que la mayoría de la gente finaliza con éxito el tratamiento, y puede dejar atrás los atracones. "

 

 

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Infórmate

Te Interesa

"Las personas con trastorno “binge-eating” suelen estar muy disgustadas por sus atracones, llegando a la depresión. Las investigaciones han demostrado que las personas que sufren este trastorno suelen sufrir más problemas de salud, como estrés, problemas para dormir, y pensamientos suicidas, que aquellas personas que no sufren un trastorno alimentario. Otras complicaciones de este trastorno pueden ser: dolor en las articulaciones, problemas digestivos, dolor de cabeza, dolor muscular, y problemas menstruales. Las personas con este trastorno a menudo se sienten mal consigo mismos y pueden faltar al trabajo, escuela o a las actividades sociales, para darse atracones de comida. "